Análisis Púrpura

La educación preventiva de Don Bosco

Hablando de educación de nuevo, me gustaría comentar en esta ocación, la grata sorpresa que fue para mi leer sobre el proyecto educativo de Don Bosco. Desconocía hasta el día de ayer las características de su modelo educativo y ahora creo que vale la pena dedicarle una palabras, dadas las condiciones de la educación mexicana.

en momentos en que nuestro sistema educacional está en una profunda crisis y lejos de ser una de las vías para solucionar los grandes problemas nacionales, se ha convertido en un problema más, y cabe decirlo, un problema muy serio. Un problema por la manera con que se lleva a cabo la educación, todavía recurriendo a la violencia psicológica y verbal, y a veces física; a la imposición y al dogmatismo, a la intolerancia respecto a cualquier cuestionamiento y crítica, al sometimiento y pasividad del alumno. En estos sentidos, Don Bosco, nos llama a a una educación que él denominó sistema preventivo, y que consiste en destacar los aspectos positivos de la enseñanza. Don Bosco aboga por una educación basada en el amor, al diálogo, a la solidaridad, al conocimiento previo de las reglas y normas que reijan en la escuela o instituto y a que los profesores estén al pendiente de las actitudes y comportamientos de los alumnos, para en su caso corregirlos antes de que causen problemas graves. En sentido contrario a quienes utilizan como estrategia el crear miedo y temor en los alumnos, Don Bosco propone que el profesor se haga querer por el alumno por medio de una actitud amorosa, de respeto y compromiso del maestro para con su educando.

Don Bosco era contrario al uso de castigos, y en su propuesta invita a evitarlos al máximo posible, pero si fuere el caso de que se necesitara disciplinar a un alumno, este debería saber de antemano que ese castigo se le pondría de violar tal o cual regla, y en que medida o grado. Las reglas debía ser informadas con claridad y precisión. Don Bosco se inclinaba preferentemente por el consejo y la amable corrección, y en la aplicación de correctivos habría de tenerse mucha prudencia.  Él decía que el sistema represivo podría impedir un desorden , pero difícilmente lograría que el delincuente mejorará su comportamiento; mas bien pensaba que a la larga, los alumnos no olvidarían el castigo sufrido y que por ello guardarían en mayor o menor medida rencor en sus corazones y hasta deseo de venganza. En sus sistema preventivo, por el contrario, el alumno se da cuenta que su profesor es un bienhechor que le avisa y le previene sobre las consecuencias de actitudes y comportamientos inadecuados.

Don Bosco también estaba a favor de la libertad, de la razón, de la persuación, de la acción responsable, de la solidaridad con el prójimo, de las prácticas del arte y el deporte para un desarrollo sano de los alumnos.

Su concepción de la educación era que esta debía conjugar las cuestiones civiles, lo moral y lo intelectual; es decir, que el alumno fuera capaz de desempeñar un oficio o profesión, tener una formación intelectual sólida, pero también una moral (cristiana) que hicieran del estudiante un hombre de bien.

Don Bosco pensaba que un egresado de las escuelas salesianas debía ser un buen ciudadano que usa sanamente y con responsabilidad su libertad, que construye buenos vínculos (relaciones) sociales, que respeta los derechos y la dignidad de los demás, así como hace valer sus propios derechos y dignidad. 

No menos importante, Don Bosco señalo la necesidad de contar con un profesorado que fuera guía de los alumnos, que se dedicara de tiempo completo a sus alumnos, y que los amara y se comprometiera con ellos, cuidando su desarrollo, previniendo en caso necesario posibles desviaciones indeseables.

Nos parece que, Don Bosco aporta muchos elementos que hoy son indispensables para corregir el rumbo de nuestro sistema educativo, tanto en lo referente a los programas escolares, en donde el humanismo debe estar presente, formando el carácter,  estableciendo valores, capacitando eficazmente para la vida profesional en sociedad, haciendo que el alumno se reconozca como una persona en la sociedad, promoviendo la responsabilidad para consigo mismo y los demás. Y junto con ello, una formación que habilite y capacite para un ejercicio de una profesión u oficio de alta calidad. Don Bosco pensaba que los tres pilares de este proyecto educativo eran la razón, el amor y la religión (católica). Nosotros propondriamos, la razón, el amor y una también sólida formación en las cuestiones sentimentales, emocionales y espirituales en general; es decir, la formación integral y secular del hombre.

Reconocemos el aporte de Don Bosco a la cuestión educativa, y su importancia actual, en un momento en donde aquí, en México, se quieren resolver los problemas por medio del uso de la violencia, ya sea psicológica, verbal o física, con los desastrosos resultados que todos conocemos: desintegración social, crecimiento de la violencia en la sociedad, pérdida de vidas, migración forzada por el miedo y el desempleo, desesperanza generalizada, crecimiento del resentimiento, el odio y el deseo de venganza. Justo aquello que en su época quizo combarir Don Bosco y que hoy es parte de nuestra dolorosa realidad. En síntesis, creo que podríamos resumir la propuesta de Don Bosco diciendo que para combatir el mal, hay que hacer grandes progresos en el bien.   

  

 

Comentarios

me parece muy interesante el tema en estos días donde la ciencia se impera sobre todo nos olvidamos de la importancia del contacto humano y la dedicación a los chicos por parte de los padres y maestros. podras enviarme bibliografia o iformacion al respecto atte vladimir

Añadir un Comentario: